La joya
Un hombre llega a la tienda de «Cartier», en la Plaza Vendôme de París, en compañía de una joven, bella y espléndida mujer. Juntos escogen una joya de 50.000 euros para ella.
A la hora de pagar, el hombre saca su talonario y, sin pestañear, rellena un talón por el importe solicitado.
El vendedor desconfía, pues es la primera vez que vé a esta pareja en la joyería. El hombre se dá cuenta y, con mucho aplomo, le dice:
- Tengo el presentimiento de que Ud cree que este talón puede ser sin fondos, ¿verdad?
- Pues sí......
- ¡Bien!, haremos una cosa: como hoy es sábado y mi banco está cerrado, le propongo que guarde el tálón y la joya. El lunes ud. procede a su cobro y cuando se le haya librado el importe de la joya, haga el favor de enviarla a casa de la señorita. ¿De acuerdo?
El vendedor, más tranquilo, accede a esta solución sin ninguna duda, asegurando que la joyería procedería al envío de la joya y que él mismo, en persona, procuraría por el buen término de la operación.
El lunes por la mañana, se procede a la presentación del talón en el banco y evidentemente resulta impagado !!!
Entonces el vendedor monta en cólera y llama al cliente que le responde:
- ¡Tranquilícese! A Ud todo esto no le ha costado nada y yo he follado ¡¡¡todo el fin de semana!!!! ¡Muchas gracias por su colaboración y sin rencores!